El nombre de Gstaad está asociado al lujo y la alta sociedad desde que a principios de los años 60, la revista Time lo señalará como uno de los destinos elegidos en Suiza por la aristocracia y la jet set. Su calle principal, cerrada al tráfico rodado, es una representación física de los valores que definen Gstaad como uno de los grandes destinos internacionales durante la temporada invernal.

El origen de su fama como destino de lujo está estrechamente unido a las escuelas internacionales suizas. Destaca entre ellas el Instituto Le Rosey que desde 1917 traslada cada invierno su campus desde Rolles en el Lago Ginebra hasta Gstaad por un periodo de 10 semanas. La John F. Kennedy School en Saanen y the Gstaad International School son las otras instituciones educativas que generación tras generación han unido el destino de Gstaad con algunas de las principales familias del mundo.

Y si algo caracteriza a esta localidad alpina es una intensa vida social en la que destacados miembros de la sociedad española participan activamente. Los Samaranch, Botín, Cortina, Alcocer, Prado, Aristrain, Rodés o March son algunas de las familias que se desplazan cada fin de año hasta esta estación de esquí situada en el catón de Berna, sinónimo de glamour y distinción.

Pero como otras localidades suizas, Gstaad ha sabido conservar aquellos elementos que definen  su singularidad. Su desarrollo turístico no ha privado a la localidad de su carácter alpino y la región ha conservado una arquitectura tradicional, representada por los chalets alpinos, algunos de los cuales tienen su origen en el siglo XV. También ha contribuido a mantener ese aire de autenticidad la presencia de cerca de 200 granjas, pastos con cabañas de montaña y una población de más de 7000 vacas. Los productos locales como el queso, la carne y la artesanía, especialmente en madera, son muy populares entre los visitantes.

Contribuye a mantener el tono de la vida social en Gstaad, pese a sus escasos 12000 habitantes, una oferta extraordinaria de eventos, culturales y deportivos. Algunos de ellos de talla internacional como las Sommets Musicaux de Gstaad, el veraniego festival de música clásica Menuhin Festival, llamado así en honor de su creador el violinista Yehudi Menuhin, o las prestigiosas competiciones deportivas como la Allianze Suisse Open Gstaad, la Hublot Polo Gold Cup o el Festival internacional de globos en Châteux-d'Oex.

Esquiar en Gstaad

El dominio esquiable de Gstaad está repartido en 8 áreas no conectadas entre sí: Glaciar 3000/Les Diablerets; Schönried - Saanenmöser - Zweisimmen - St. Stephan; Gstaad - Saanen – Rougemont; Gstaad-Wispile; Gstaad-Wasserngrat; Schönried-Rellerli; Château-d'Oex; y Lauenen & Gsteig.

En total 220 km de pistas situadas entre los 1000 y los 3000 metros con un magnífico glaciar desde el que es posible contemplar 24 cumbres de más de 4000 metros de altitud entre las que destacan el Mont-Blanc o el Matterhorn.

En los últimos años se viene realizando un importante esfuerzo inversor para renovar la red de 53 remontes y mejorar el sistema de innivación, que en la actualidad ya cubre el 60% de las pistas del dominio esquiable.

El acceso a las distintas áreas puede realizarse fácilmente en coche. Los parkings situados al pie de los remontes son gratuitos y con capacidad suficiente. También podemos acceder haciendo uso del tren, el PostBus o el Ski Bus (en realidad furgonetas Mercedes). Todos ellos son gratuitos para los esquiadores.

Si prolongamos nuestra estancia en Gstaad y queremos conocer las estaciones de esquí de los Alpes Vaudoises podemos comprar un "SuperPass" que nos dará acceso a 420 km de pistas y 116 remontes.

En este artículo nos referiremos a las tres áreas más importantes con una pequeña mención al caso de Wasserngrat.

Glaciar 3000. Diablerets/Gstaad.

El área esquiable se encuentra situado entre los 3000 metros de su punto más alto y los 1350 de su base. El glaciar permanece abierto desde finales de octubre hasta el mes de mayo y en el podemos realizar uno de los descensos más largos (7 kilómetros) y desde nuestro punto de vista más interesantes de la región: la Combe d'Audon/Mt. Oldenhorn (3123 m). Un descenso que se  inicia en el Canton de Vaud, continúa por el Canton del Valais para terminar en el Canton de Berna.

Después de disfrutar del impresionante panorama alpino desde la estación de llegada del teleférico (Scex 3 Rouge) y visitar el Restaurante diseñado por el famoso arquitecto suizo Mario Botta iniciamos el descenso por una pista azul que sirve de conexión con el área esquiable del glaciar. Una vez alcanzamos la cumbre del Oldenhorn se abre ante nosotros una magnífica vista del Valle y la localidad de Gstaad. Desde este punto el descenso cambia su nivel de dificultad y nos encontramos con una pista negra enmarcada por la impresionante pared de Sanetsch que finaliza en el Oldenalp después de haber descendido un total de 1137 metros.

Gstaad - Saanen – Rougemont

Este área esquiable se encontraba situada a escasos metros del Chalet en el que nos alojábamos. Una zona con pistas sencillas entre bosques y presidida por dos hermosas montañas, la soleada Eggli y La Videmanette (2151 m), el punto más alto del dominio si excluimos el glaciar y desde donde podemos realizar el descenso más largo de Gstaad.

La pista está innivada en su totalidad lo que garantiza el descenso de sus 10 kilómetros y 1160 metros de desnivel hasta Rougemont (992 m). El regreso desde la base solo nos llevará 10 minutos gracias al nuevo telecabina instalado en el año 2010.

Es un descenso que no entraña especial dificultad (pistas rojas y azules) pero que nos permitirá disfrutar de un formidable paisaje.

Schönried - Saanenmöser - Zweisimmen - St. Stephan

Es la mayor de las áreas esquiables con 105 kilómetros de pistas. Es también la zona donde encontramos una mayor variedad de pistas (fundamentalmente rojas y azules, pero también algunas negras interesantes) y la más popular de las tres que visitamos. Aquí podemos seguir el Ski-safari Rindeberg Ronda y disfrutar de tres montañas y tres valles sin repetir remonte o pista durante una entretenida jornada.

Por último recomendamos una visita a Wasserngrat y a su famosa Tiger Run. Una pista negra de 2,5 km con el mayor desnivel de la región. Su terraza panorámica nos permitirá disfrutar de una bella vista al tiempo que disfrutamos de la cocina de uno de los restaurantes más exclusivos de Gstaad.

Pero Gstaad es también famoso por sus hoteles y restaurantes.

Entre la oferta de sus hoteles de lujo destaca con luz propia la impresionante, y extravagante figura, del Palace, uno de los hoteles de referencia de Suiza. Sus restaurantes y su discoteca reúnen a lo más granado de la sociedad. Otros ejemplos de hotelería de lujo son el Grand Hotel Park, el Grand Hotel Bellevue, el Wellness & Spa Hotel Ermitage en Schönried o el Alpina Gstaad inaugurado en Diciembre de 2012 y cuyo presupuesto de construcción supero los 300 millones de dólares.

La oferta de restaurantes en Gstaad es realmente amplia y en ellos podemos disfrutar desde la modesta Raclette a los platos más sofisticados de la alta cocina, pasando por las especialidades de la cocina francesa, italiana, asiática u oriental. La guía Gault & Millau ha reconocido la excelencia de los restaurantes de la región incluyendo un total de 14 en su última edición.

Entre todos ellos queremos destacar uno de los restaurantes incluidos en la guía y que se ha convertido en la referencia de moda, y el preferido de nuestro anfitrión Juan, desde su bonito enclave en Saanen: el 16 Art Bar Restaurant regentado por Nik y Simon Buchs y al que da su tono característico y singular las obras de arte de su padre.